La pasta integral es un alimento elaborado mezclando agua y sémola de trigo duro integral. Es un producto típico italiano y puede incluirse con razón en la categoría de productos dietéticos. Un análisis de composición química muestra que no difiere mucho de la sémola de trigo duro tradicional o de la pasta granulada (pasta blanca refinada): la cantidad de carbohidratos y proteínas es prácticamente la misma, mientras que la acidez es progresivamente más tolerable y puede ser hasta un 50% mayor que la de la sémola de trigo duro. El contenido de cenizas de la pasta es un valor que indica su grado de refinamiento y, tras un examen cuidadoso, parece ser más abundante en los productos menos refinados. Precisamente debido al contenido de cenizas, entendido como sales minerales, que en la pasta integral registra una mayor fluctuación que en la pasta blanca, este alimento cuenta con un mayor contenido de fibra dietética, un mayor contenido de grasas y proteínas y, sobre todo, una menor concentración de carbohidratos. Otro aspecto destacable es el aporte calórico: la pasta integral tiene prácticamente el mismo valor energético que la pasta blanca, con una carga glucémica casi idéntica, pero con un índice glucémico significativamente menor y un índice de saciedad ligeramente superior. Contrariamente a la creencia popular, la pasta es un componente esencial de una dieta saludable, especialmente para los deportistas. Los carbohidratos son, sin duda, la principal fuente de energía para un buen rendimiento y bienestar general. Por lo tanto, podemos afirmar con total seguridad que la pasta integral es un excelente complemento para una dieta sana y equilibrada que respete el sabor y los aromas de la cocina mediterránea.